Anatomía del sistema Músculo-Esquelético

10 de October del 2016

Introducción
    El Aparato Locomotor humano está formado por un conjunto de estructuras que le dan al organismo la capacidad de movimiento. Este aparato ha ido evolucionando con la especie, hasta adquirir la llamada posición bípeda, en la que sólo se utilizan las extremidades inferiores para la marcha.
    Simultáneamente, los miembros superiores han ido adquiriendo movimientos cada vez más precisos y delicados, dejando de ser miembros destinados a la marcha, para convertirse en miembros de prehensión.
    El Aparato Locomotor permite, por tanto, hacer cualquier tipo de movimiento, sea prehensil, o de desplazamiento. Este Aparato está constituido por:
Sistema óseo.
Sistema muscular.
Articulaciones.
    Huesos, articulaciones y músculos constituyen una unidad funcional denominada genéricamente como Aparato Locomotor.
    El esqueleto ofrece a los músculos las palancas óseas que permiten a estos transmitir a distancia el efecto de las contracciones musculares.
Huesos
    Los huesos representan el armazón del cuerpo humano, el esqueleto. Están rodeados de partes blandas y unidos entre ellos por articulaciones, que tendrán movilidad gracias a los músculos. Forman el caparazón protector de ciertos órganos como el cerebro, médula, órganos intratorácicos, etc., y además representan una reserva importante de calcio.
    Según su forma los huesos se dividen en:
Huesos planos, como por ejemplo el omoplato.
Huesos largos, como el fémur.
Huesos cortos, como las vértebras.
    En el hueso largo se distinguen dos partes: Un cuerpo largo o diáfisis y dos extremidades o epífisis. En la superficie se observan salientes o apófisis que suelen ser las zonas de inserción de los tendones y músculos.
Características y funciones del esqueleto
    El conjunto de huesos del organismo constituye el llamado esqueleto humano. Dicho esqueleto está formado por la yuxtaposición de piezas rígidas, articuladas (unidas) entre sí.
    Los huesos y por ende el esqueleto cumplen distintas funciones a saber:
Actúan como palancas óseas para favorecer los movimientos de las articulaciones, en el caso de articulaciones provistas de movilidad.
Armazón sólido y resistente que amortigua las fuerzas que actúan sobre el cuerpo (gravedad, golpes, choques...).
Forma estuches o cajas que protegen los órganos vitales (cavidad torácica-corazón, cavidad craneal-cerebro...).
El tejido óseo (médula ósea) es responsable de la producción de la sangre (hematopoyesis).
Lugar para el depósito de sales de calcio y fósforo.
    El esqueleto humano representa 1/3 del peso corporal de una persona adulta.
    Está formado por 206 piezas, unidas entre sí por articulaciones, a excepción del hueso hioides. No se tienen en cuenta en la cifra señalada los llamados huesos wornianos y sesmoideos de pies y manos, que por ser variables en número según la persona, no se contabilizan como piezas fijas del esqueleto.

 

Las articulaciones. Clasificación
    Las superficies de contacto entre dos huesos próximos se denominan articulaciones.
    Cada articulación está especializada en determinadas funciones, que pueden ir desde una ausencia total de movilidad, siendo su función principal el cierre mecánico de una cavidad (función protectora), como ocurre en las articulaciones de la calota craneal, o bien estar provista de una gran movilidad y actuar de palanca ósea, como ocurre en la articulación de la rodilla.
    Las articulaciones se pueden clasificar atendiendo a diversos criterios:
Según el grado de movilidad.
    Según el grado de movilidad de las mismas se pueden clasificar en:
Sinartrosis: son articulaciones inmóviles, carentes de cualquier tipo de movimiento. Los huesos se articulan entre sí mediante entrantes y salientes a modo de sierra o puzzle, semejando una sutura perfecta. Se las denomina articulaciones en forma de sutura. Ejemplo: huesos de la bóveda del cráneo.
Anfiartrosis: permiten un grado de movimiento muy limitado. Son articulaciones semimóviles porque están dotadas de muy poco movimiento. Ejemplo: sínfisis del pubis, articulaciones intervertebrales, etcétera.
Diartrosis: están provistas de un amplio grado de movilidad. Las superficies articulares tienen formas variables (esfera, receptáculo, etc.). Además, las superficies articulares están tapizadas por una membrana cartilaginosa que facilita un encaje recíproco de las dos superficies articulares. La articulación está rodeada periféricamente por una vaina llamada cápsula articular, que cierra y aísla las superficies articulares. Los huesos se hallan, además, unidos por ligamentos de tejido conjuntivo fibroso que saltan de un hueso al otro a través de dicha cápsula.

 

Según su estructura
    Según su estructura se clasifican en:
Fibrosas: los huesos se unen mediante tejido fibroso o cartilaginoso. Ejemplo: articulación entre los huesos que forman la bóveda craneal.
Cartilaginosas: ambos huesos se mantienen unidos mediante cartílago hialino o cartílago fibroso. Ejemplo: sínfisis del pubis.
Sinoviales. Presentan las siguientes partes:
Cartílago articular: las superficies articulares están tapizadas por el cartílago articular que es de naturaleza hialina. El cartílago carece de sensibilidad por no poseer ningún tipo de terminación nerviosa. Tampoco posee vasos sanguíneos y se nutre por imbibición a partir del líquido que hay en la cavidad articular.
Aparato cápsulo-ligamentoso: formado por la cápsula articular y por engrosamientos de la misma que se denominan ligamentos.
    La cápsula articular es una especie de manguito fibroso que se inserta por los bordes en el contorno de las superficies articulares. Es laxa y floja, y estas características son mayores cuanto mayor es la movilidad de la articulación.
    El grosor de la cápsula no es el mismo en todos los puntos. En aquellos donde la articulación está más sometida a la acción de las fuerzas mecánicas se refuerza con los ligamentos intrínsecos o internos.
    Además, la cápsula se refuerza por otro tipo de ligamentos, llamados ligamentos externos, que saltan de un borde a otro de las superficies articulares por fuera de la cápsula. Por si fuera poco, de manera excepcional, en algunas articulaciones existe aún otro reforzamiento, un ligamento que salta directamente de una cara articular a otra en el centro mismo de la superficie articular. Ejemplo: ligamento redondo de la articulación de la cadera.
    Se llama sinovial a la capa interna del aparato cápsulo-ligamentoso. Produce el íquido sinovial que se halla en el interior de la articulación. El líquido sinovial es Jna especie de lubricante para la articulación que además nutre a los cartílagos articulares.
    La cavidad articular, en condiciones normales, se dice que es un espacio virtual, comprendido entre las superficies articulares que contactan directamente entre sí mediante los cartílagos articulares.
    Ejemplo: articulación de la cadera, rodilla, codo, etc.
Según el tipo de movimientos
    Según el tipo de movimientos que realizan:
Artrodias:
Las superficies articulares son planas.
Realizan movimientos de deslizamiento de una superficie sobre la otra.
Ejemplo: articulaciones intertarsianas.
Trocleares:
Son articulaciones en forma de bisagra. La superficie cóncava de uno de los huesos se articula con la superficie convexa del otro.
Realizan movimientos de flexión y extensión.
Ejemplo: articulaciones del codo, rodilla, etcétera.
Trocoides:
Una de las superficies articulares es cónica y se articula con la depresión recíproca que presenta la superficie de la otra.
Realiza movimientos de rotación.
Ejemplo: articulación radiocubital proximal.
Condílea:
La superficie condílea de un hueso se articula con la cavidad elipsoidea del otro.
Realizan movimientos biaxiales.
Ejemplo: articulación radio-carpiana.
Encaje recíproco:
También llamada en silla de montar. La superficie cóncavo- convexa de un hueso se articula con la superficie convexo- cóncava del otro.
Realiza todo tipo de movi- mientos: flexo-extensión, rotación, etc.
Ejemplo: articulación carpo- metacarpiana del dedo pulgar.
Enartrosis:
La superficie convexa de un hueso se articula con la superficie cóncava del otro.
Realiza todo tipo de movimientos.
Ejemplo: articulación del hombro y de la cadera.

 

 

 

Los músculos
Músculos esqueléticos
    La musculatura esquelética representa el 42% del peso corporal total, en un adulto sano y joven. En la mujer es algo menor (36% aproximadamente). La musculatura lisa y cardiaca representa sólo el 5-10% del peso.
    Así, el tejido muscular queda repartido en el cuerpo de la siguiente forma:
Musculatura lisa y cardiaca: 5-10% del peso corporal. Está formado por los músculos de las vísceras, vasos sanguíneos, corazón, etc.
Musculatura estriada: 42% del peso corporal. Está formado por la musculatura esquelética.
Estructura
    La unidad estructural del músculo como órgano activo del movimiento es la fibra muscular estriada. Su longitud y grosor varía mucho dependiendo del músculo de que se trate. Además la fibra muscular es una célula multinucleada, cuyo sarcoplasma contiene miofibrillas.
    Las miofibrillas son responsables de la estriación transversal que presentan las células al observarlas al microscopio óptico y que le dan el nombre de musculatura estriada.
    Macroscópicamente el músculo esquelético está formado por la reunión de fibras musculares en forma de fascículos o haces. Se agrupan en fascículos primarios, secundarios y terciarios.

 Se considera que la unidad activa más simple del músculo estriado está formada por la reunión de un conjunto de fibras, cuyos extremos se reúnen para formar un tendoncillo común. Se habla de fascículo primario o miona. Por tanto, el fascículo primario sólo puede dividirse en fibras musculares.
    Dentro de cada fascículo primario, las fibras musculares están separadas entre sí por finos tabiques de tejido conjuntiva denominados endomisio. A su vez cada fascículo primario está envuelto por una vaina de tejido conjuntiva denominada perimisio interno. Por el perimisio interno circulan vasos sanguíneos para la nutrición de la miona.
    Varios fascículos primarios están a su vez envueltos por otra vaina de tejido conjuntiva, denominada perimisio externo formando el fascículo secundario y por último todos los fascículos secundarios se agrupan entre sí por medio de una vaina de tejido conjuntiva denominada fascia dando lugar al fascículo terciario o músculo propiamente dicho.
Inserción
La mayoría de los músculos esqueléticos se insertan en los huesos y esa unión se realiza por medio de tendones. Los tendones son formaciones de tejido fibroso rico en colágeno, color blanco nacarado, que se incrustan e insertan en las porciones rugosas de los huesos.
Hay algunos músculos esqueléticos que se insertan a aponeurosis o bandas fibrasas, tal como ocurre con los músculos de la pared abdominal.
Otros se insertan en la piel, tal es el caso de los llamados músculos cutáneos, e incluso algunos lo hacen en mucosas como ocurre con los músculos de la lengua.