Anatomía y fisiología en ORL

10 de October del 2016

Recuerdo anatómico (garganta, nariz y oído)
Garganta y nariz
    La nariz está sostenida por los huesos nasales, maxilares, el cartílago, las partes óseas del tabique y los cartílagos nasales superior e inferior. Las cavidades nasales se localizan entre el cielo de la boca y el hueso frontal entre otros. En las paredes laterales de cada cavidad nasal se localizan tres proyecciones recubiertas de una mucosa, cuya finalidad es aumentar la superficie de la membrana mucosa por la cual pasa el aire en su trayecto hacia la nasofaringe, permitiendo de esta forma la precipitación de las partículas inhaladas y calentando y humedeciendo el aire inspirado. La parte anterior contiene cilios que se mueven de forma constante simulando el movimiento de las olas para arrastrar el moco a la nasofaringe. Bacterias, polvo y otras sustancias extrañas que entran en la nariz quedan atrapadas por el moco. El epitelio olfatorio se localiza en un área pequeña de la parte superior y constituye la terminación del órgano del olfato.
    La faringe es el espacio situado detrás de la cavidad oral que se extiende desde la base del cráneo a la laringe. Está recubierta de membrana mucosa. En ella se sitúan las amígdalas y los adenoides, que son de tejido linfático y que ayudan a filtrar la linfa circulante de bacterias u otras sustancias extrañas que penetran en el cuerpo, especialmente a través de la nariz y la boca.

 

La laringe forma el extremo superior de la traquea. Está constituida por varios cartílagos unidos por músculos y ligamentos. Este armazón cartilaginoso protege las cuerdas vocales y proporciona una rigidez que permite la formación de una vía aérea. El hueso hioides sirve de enlace para la laringe y la lengua. Existe una especie de «tapadera» de tejido fibroso en forma de hoja, llamada epiglotis, que protege la glotis cubriendo la entrada a la laringe durante la deglución para prevenir la aspiración de comida o líquidos. La laringe está recubierta de mucosa y el nervio que la inerva es el llamado nervio vago. La función de la laringe es servir como vía aérea entre la faringe y la traquea además de ser la encargada de la fonación, creando sonidos como resultado de las vibraciones de las cuerdas vocales, que se transforman en modalidades de lenguaje debido a los movimientos de la faringe, paladar, lengua, dientes y labios.
Oído
    Los oídos están situados a cada lado de la cabeza y a la altura de los ojos. Las orejas proporcionan protección a los órganos de la audición y el equilibrio.
Se divide en tres partes:
Oído externo: Consta de dos partes, el pabellón auricular formado por cartílago y piel con poca grasa subcutánea e inervado por diferentes nervios y pares craneales, y el conducto auditivo que constituye un canal a través del cual el sonido es aducido hasta el tímpano, está recubierto de numerosos y finos pelos que protegen el conducto de posibles cuerpos extraños, mientras que en el tercio distal del canal una serie de glándulas sebáceas producen cerumen para lubricar.
    La membrana timpánica o tímpano separa el oído externo del oído medio. Es una membrana delgada, dura y translúcida, protege al oído medio y vibra con las ondas sonoras que le llegan.
Oído medio: Se localiza por detrás del tímpano y es un pequeño espacio lleno de aire, contiene los huesecillos, las ventanas redonda y oval y la trompa de Eustaquio. Los huesecillos son tres pequeños huesos móviles que cruzan el oído medio; se llaman martillo, yunque y estribo, y transmiten mecánicamente las vibraciones sonoras al líquido del oído interno y la ventana redonda permite la salida del oído interno de las vibraciones sonoras. La trompa de Eustaquio permite la entrada del aire y permite que el oído medio equilibre la presión a ambos lados del tímpano. El acto de tragar y bostezar puede mover el aire hacia fuera y hacia dentro del oído medio cambiando la presión del mismo.
Oído interno: Contiene tanto los órganos de la audición (cóclea) como los del equilibrio (conductos semicirculares y vestíbulo) y dos clases de líquidos. El órgano de audición u órgano de Corti posee miles de pequeñas células pilosas que son los elementos más frágiles del oído y tienen una importancia crucial para la audición ya que sobre ellas inciden las ondas sonoras que se transformarán en impulsos electroquímicos para poder ser interpretados por el cerebro.
    En el anciano se produce una disminución de la agudeza auditiva llamada presbiacusia.
   Esta pérdida auditiva está también en relación con el ambiente laboral, industrial y de la ciudad, ya que está estudiado que en medios rurales es menos frecuente. Las tonalidades agudas se atenúan, las palabras se entienden peor y la atención necesaria para la comprensión del lenguaje hablado requiere mayor esfuerzo. A las secuelas de lesión del sistema auditivo por traumatismos sonoros, infecciones o trastornos vasculares viene a añadirse esta pérdida de audición que podemos considerar fisiológica y que se inicia a cualquier edad y se manifiesta sobre todo a partir de los 60 años por una incomodidad social importante.