Congelaciones

10 de October del 2016

Protocolo general
    Contempla cuatro aspectos principales:
Profilaxis de las lesiones.
Tratamiento sistemático.
Tratamiento local.
Rehabilitación.
Profilaxis
    Equipo adecuado, que debe estar compuesto por ropa no apretada y confeccionado a base de varias capas, de forma que quede entre ellas aire que sirva de capa aislante; la capa exterior debe ser la más adecuada para la protección del viento y de la humedad.
    Es necesario cuidar la higiene personal, ya que hay peligro de erosiones en manos o pies y aumenta la posibilidad de infecciones.
Asimismo es aconsejable evitar la humedad (calzado impermeable, varios calcetines sin costura, etc.).
    Tratamiento sistémico: El cuadro clínico general de estos casos es un paciente con hipotermia general y una o más extremidades congeladas, hipovolemia con deshidratación, acidosis hipoxémica... incluso síndrome de privación alcohólica que pueden presentar algunos sujetos hallados en hipotermia en la vía pública.
    Por lo tanto será preciso en algunos casos administrar O2 28% - 20% con mascarilla ventimax; para la hipovolemia y deshidratación se realizará con suero fisiológico o Ringer lactato 1000 - 3000 cc/8 h. control de PVC.
    En caso de aparición de insuficiencia prerrenal por la hipovolemia sería fundamental una buena hidratación acompañada de diuréticos.
Tratamiento local
    En el caso de congelación de una extremidad, es necesario aflojar la vestimenta y retirar la ropa húmeda que supuestamente pueda llevar. No se frotará la zona congelada con nieve, pues está demostrado que cuando se realiza tal maniobra, en la zona congelada se producen cortes microscópicos que facilitan la infección local de la lesión. Tampoco es aconsejable iniciar el recalentamiento de la extremidad afectada sin que esté todo preparado para el traslado del paciente a un centro adecuado ya que una vez iniciado el recalentamiento debe permanecer en una camilla y trasladarlo a un centro adecuado para su tratamiento local y general.
Recalentamiento
    Es lo más importante del tratamiento y consiste en introducir la extremidad afectada, previa analgesia, en un baño de agua con solución antiséptica yodada a una temperatura de 38-40 °C durante un plazo de 20 a 30 minutos, hasta que la piel recupere su color rosado. Es a partir de ese momento cuando empieza a aparecer la semiología que indica la intensidad lesional y que permite calificar la congelación en grados. Se debe recubrir la zona lesionada con gasas estériles y utilizar analgésicos. Se puede utilizar antibioterapia profiláctica para evitar infección secundaria. Como tratamiento médico la utilización de antiagregantes es conveniente (ácido acetilsalicílico, ticlopidina) también se ha utilizado pentosicilina.
    Por el contrario, si después del calentamiento rápido no aparecen flictenas, debe valorarse como dato de mal pronóstico pudiendo evolucionar los tejidos afectados hacia gangrena.
Debido a la falta de sensibilidad de la extremidad congelada, debe evitarse por completo el contacto directo con agua hirviendo, fuego o incluso calor seco ya que pueden ocasionar importantes quemaduras sin que el sujeto se percate de ello.
Tratamiento hospitalario
    Una vez que el recalentamiento ha sido efectuado y el accidentado trasladado a un centro adecuado, se ha de mantener la extremidad afectada elevada para evitar la formación de edemas y erosiones.
    Se aplicará profilaxis antitetánica.
   En todos los casos será necesario esperar la delimitación espontánea de las lesiones definitivas (60-90 días) tras el calentamiento rápido, evitándose de esta forma amputaciones innecesarias ya que las lesiones irreversibles pueden quedar limitadas a planos superficiales o zonas dístales muy concretas.
    Se ha observado que la práctica de una simpatectomía 36-72 h después del accidente puede mejorar los resultados ya que evitará el vasoespasmo y la posible trombosis local.