Incontinencias

10 de October del 2016

Reeducación de esfínteres o reentrenamiento vesical
    Su finalidad es llevar al paciente a un patrón miccional más normal y cómodo, acostumbrando a la vejiga a evacuar con un determinado ritmo.
    El plan debe ser individualizado para cada paciente. Han de tenerse en cuenta los hábitos vesicales, la ingesta de líquidos, el estado mental del paciente, el entorno social, la relación con la familia y la actitud del paciente ante el problema.
    Conviene conocer la periodicidad con que se acude al servicio (ésta puede variar en la misma persona a lo largo del día), utilizando para ello gráficas de control. El registro debe realizarse durante días, anotando cada vez que el paciente orine, tanto de forma continente como incontinente. Esto permite estudiar en qué momento se producen los accidentes y su posible causa. Las hojas de control ofrecen una idea bastante exacta de la efectividad de la reeducación y aseguran la continuidad de los cuidados.
    La micción suele ser más frecuente al levantarse, al acostarse, antes o después de las comidas y, también, tras algunas bebidas como café o té. Se estimula al paciente a que vaya al servicio en esos momentos. No se le pregunta al paciente si quiere orinar, sino que se le sugiere que es la hora de ir al servicio. Debe permanecer sentado en el inodoro durante 5 minutos, dejándole que se oiga un grifo abierto. Si esto no es eficaz, se invita a orinar al paciente cada 2 o 3 horas (pueden utilizarse timbres, despertadores o avisadores para recordar la hora), en principio sólo durante el día, tenga ganas o no y aunque se encuentre mojado. Si el paciente se orina se adelantará media hora el control, hasta tener una idea aproximada del intervalo de tiempo necesario para que se mantenga seco. Nunca se ha de ir antes del tiempo fijado y si el paciente tiene deseos de orinar, debe aguantarse. Tras conseguir la continencia durante el día, se intentará durante la noche, levantándose dos veces, siempre a horas fijas.
    Los pacientes con gran deterioro mental, pero con buena movilidad, pueden mantenerse secos durante el día con viajes regulares al servicio, siendo inevitable la incontinencia nocturna.
Algunos objetivos pueden alcanzarse en uno o dos días, otros requieren semanas o incluso meses.         Los logros ayudan a mantener la motivación, por lo que se han de mantener objetivos a corto plazo y poco ambiciosos, reforzando al paciente positivamente.
Sólo una vez conseguida la continencia, y cuando no existan pérdidas de orina involuntarias, se pueden retirar los absorbentes.
Ejercicios del suelo pélvico
    Ayudan a aumentar la fuerza y el tono de los músculos del suelo de la pelvis:
Permanecer de pie o sentado confortablemente. Contraer despacio, pero con fuerza, los músculos alrededor del ano, manteniéndolos en tensión durante 5 segundos para relajarlos después (imaginando que se quiere controlar una diarrea).
Sentarse cómodamente en el inodoro cuando se desee orinar. Durante la micción, interrumpir voluntariamente el flujo urinario, contrayendo los músculos de la zona.
    Se recomienda hacer los ejercicios unos 10 minutos, 3 veces al día a intervalos regulares y durante varios meses. Estos ejercicios suponen una mínima interrupción en las actividades cotidianas, pudiéndose realizar en cualquier lugar, sin que nadie se dé cuenta.
Masaje vesical
    Tiene como objetivo el vaciamiento más completo de la vejiga y la continencia entre dos vaciamientos. Se realiza aplicando una firme presión sobre la región vesical, ejercida con los dedos o con el puño al final de la micción, lo que estimula la contracción de la vejiga. También es útil sentarse con los pies apoyados e inclinarse hacia delante.