Inmovilizaciones, vendajes y ferulas

11 de October del 2016

Procedimiento de inmovilización
    Una vez que ya conocemos la fisiopatología de las fracturas habrá que adentrarse en sus posibilidades de curación, es decir, en el tratamiento. Las fracturas, en función de su localización y características, tendrán un tratamiento distinto, pero en lo que sí coinciden todos es en proporcionar inmovilización al callo óseo para que se pueda producir la recuperación.
    Los principios fundamentales del tratamiento de fracturas son reducción, inmovilización y recuperación de la función y resistencia normales por rehabilitación.
La reducción es la restauración de la posición y alineación anatómicas de los fragmentos óseos. Por lo común las fracturas se reducen con la mayor brevedad posible para prevenir que los tejidos pierdan su elasticidad si quedan infiltrados por edemas o hemorragia. Los métodos empleados para la reducción de fractura son:
Reducción cerrada. Se logra colocando los fragmentos óseos por manipulación y tracción manual. Se verifica después de inmovilizar con Rayos X.
Tracción. Se emplea para lograr la reducción e inmovilización de la fractura y se va modificando la fuerza de tracción a medida que va cediendo el espasmo muscular.
Reducción abierta. Los fragmentos se alinean a través de procedimiento quirúrgico y así se posibilita inmovilizar y fijar firmemente los fragmentos.
Una vez reducida la fractura los fragmentos óseos deben inmovilizarse o mantenerse en posición y alineación correcta hasta la consolidación del hueso. Los métodos empleados para mantener la inmovilización son:
Dispositivos externos:
Férulas
Ortosis
Enyesado
Clavos y enyesado
Dispositivos de fijación externa
Tracción
Vendaje
Dispositivos internos:
Clavos
Placas
Tornillos
Alambre
Vástagos
Conservación y restauración de la función: La inflamación se controla con la elevación del miembro afecto y con la aplicación de hielo.
Mantener la reducción y la inmovilización.
Elevar la parte para minimizar la hinchazón.
Vigilar el estado neurovascular.
Controlar la ansiedad y el dolor.
Ejercicios isométricos y de fijación muscular.
Participación en actividades de la vida diaria.
Reanudar poco a poco las actividades.
    Los factores que afectan a la curación de las fracturas son muy diversos. Así, entre los que la favorecen encontramos una correcta inmovilización de los fragmentos óseos y el máximo contacto de los mismos, un riego sanguíneo suficiente, nutrición apropiada, ejercicio con apoyo de peso en los huesos largos, la influencia de las hormonas y la aplicación de potencial eléctrico en el sitio de la fractura.
    Entre los factores que inhiben o dificultan la curación de la fractura encontramos el que sea un traumatismo local extenso, pérdida ósea, inmovilización deficiente, espacio o tejidos entre los fragmentos óseos, infección, cáncer local, enfermedades óseas metabólicas, irradiación ósea, necrosis avascular, presencia de fractura intraarticular, edad y la administración de corticoesteroides.
    En los dispositivos externos de inmovilización el enfermero/a prestará especial cuidado en aquellos que llegará a realizar él bajo supervisión médica. Es decir, que tendrá que conocer las correctas técnicas de vendaje, colocación de férulas, colocación de yesos completos y dispositivo de tracción cutánea:
Procedimiento de vendajes
    Con respecto a los vendajes habría que conocer los distintos tipos:
Vendaje en vuelta circular: Cada vuelta rodea la anterior.
Vendaje en espiral: Cada vuelta se superpone parcialmente a la anterior y se usa para vendar los miembros.

 

 

Vendaje en espiral invertida: Se realiza un cambio en la dirección del vendaje a mitad de una vuelta de espiral y es para que se ajuste bien a determinadas partes del cuerpo.
Vendaje en ocho: Es la alternancia de vueltas ascendentes y descendentes hasta formar figuras de ocho. Se usan en articulaciones.
Vuelta recurrente: En este vendaje se combinan varios tipos. Se usa en la cabeza y muñones.
    Es importante recordar que la venda no se debe enrollar con demasiada fuerza, ues una presión excesiva puede ocasionar compromiso vascular, y el miembro se endará en posición funcional. Antes de aplicar el vendaje comprobaremos que no xiste herida y, si existiera, se curará y la venda siempre se aplicará de la parte distal acia la proximal del miembro lesionado.
    La elección del tipo de venda es decisión del profesional o a indicación del médico.
    Las clases existentes son tantas que no las nombraremos.
Procedimiento de colocación de férulas
En la colocación de férulas se pretende una inmovilización de la parte afecta para n periodo de tiempo relativamente corto, pues no ha existido gran compromiso el hueso en la fractura.
La férula puede ser metálica (se usa en fracturas digitales y en inmovilizaciones ara traslado de urgencia en primera asistencia) o bien puede ser de venda de eso, para lo cual se almohadilla la zona y se prepara una férula con múltiples ueltas de venda de yeso que, después de humedecida, se colocará sobre el iembro afecto acompañándola de varias vueltas de hilo para inmovilizar la articulación y fijarla.
Existen otros tipos de férula, como son la férula de aire, férula con tracción de Hare, férula posicional (ej. Para conseguir la abducción). Todas ellas facilitan una primera estabilización de la fractura y el traslado del paciente, pudiendo llegarse incluso a fabricar dicha férula con dos elementos rígidos y una venda o similar para casos que no se disponga de material adecuado.
Inmovilizaciones prolongadas
Se realizan mediante la colocación de vendas de yeso, escayola, fibra de vidrio.
La colocación de todas ellas se realizará de forma que el miembro se disponga en posición funcional y con el suficiente acolchado para evitar una excesiva compresión. Las vueltas de la venda se darán sin producir presión sobre el miembro, evitando la posibilidad de producir compromiso neurovascular. Es muy importante que no se produzcan arrugas que puedan producir úlceras en la piel e igualmente sólo se in movilizarán las articulaciones necesarias, para lo cual, si es posible, se dejará libre la articulación distal y proximal que no comprometan a la fractura.

 

El moldeado de la venda impregnada en escayola, yeso o fibra de vidrio, se realizará a la vez que está fraguando y, una vez fraguado, habrá que vigilar el correcto estado circulatorio del miembro inmovilizado. Hay que prestar especial atención a los bordes de la venda para evitar que produzcan heridas al roce y a la posible aparición de manchas de drenajes.
Si existe alguna herida en la piel que va a necesitar curas durante la inmovilización se puede hacer una pequeña ventana para dicha tarea, siempre que no comprometa la rigidez del miembro.
En el caso de que la inmovilización se realice con yeso o escayola, se debe proporcionar al paciente una serie de recomendaciones para el perfecto mantenimiento de los mismos:
No humedecer, cortar, calentar o actuar de otro modo sobre el yeso.
Presentarse ante el especialista si se rompe, se suelta, existe dolor, mancha o hay entumecimiento de pie o mano y los dedos se ponen cianóticos e hinchados.
Movilizar las articulaciones libres.
No rascarse ni introducir nada entre la piel y el vendaje.
    Para la retirada de una inmovilización con escayola o yeso, se hace necesario el uso de una sierra especial, que, por medio de pequeñas oscilaciones, cortará el yeso o la escayola pero que no puede cortar la piel, aunque sí podría quemarla por lo que habrá que prestar especial cuidado en la maniobra. Se empezará a cortar por los extremos distales y con ayuda de una pinza de pato se podrá ir abriendo hasta poder extraer el miembro. También se hace necesario cortar el vendaje almohadillado y, por último, limpiar el miembro con una gasa empapada en alcohol de los restos de piel muerta.
En tracción cutánea se inmoviliza de forma intermitente una parte del cuerpo durante un periodo prolongado mediante la aplicación directa de una fuerza de tracción sobre la piel del paciente, pudiendo hacerse por una cinta de tracción adhesiva, una bota o faja o un cabestrillo. La piel debe estar limpia, seca y a ser posible se evitará el rasurado y se protegerán las prominencias óseas, y se prestará especial cuidado a las heridas que existan. La manipulación de la tracción nunca se realizará de forma brusca y siempre se procurará mantener la fuerza de tracción en la movilización del paciente.
Hay que hacer referencia a las inmovilizaciones del cuello por medio de collarines cervicales (sean duros o blandos); también existen una serie de inmovilizaciones como serían el vendaje en ocho de guarismo (in moviliza fracturas claviculares), vendaje Velpeau (una inmovilización del hombro a manera de cinturón) y un dispositivo para inmovilizar la rodilla.