Prevención del pie diabético

10 de October del 2016

Consideraciones generales
    Los pies son una de las partes más delicadas para el diabético, ya que la falta de cuidados los hace susceptibles a la aparición de heridas e infecciones que pueden descompensar la diabetes.
    El riesgo sanguíneo de las extremidades inferiores de los diabéticos es más dificultosa, por lo que se puede producir gangrena y, en casos extremos, amputación.
    Clasificación de las lesiones de los pies (WAGNER):
Grado 0: sin lesión, pero pie de riesgo (callosidades, fisuras, hiperqueratosis).
Grado 1: úlcera superficial, generalmente en superficie plantar ,en cabeza de metatarsianos o espacio interdigital.
Grado 2: úlcera profunda que interesa tejido celular subcutáneo, tendones y ligamentos pero sin infección ni afectación ósea.
Grado 3: úlcera profunda con celulitis, abceso u osteítis.
Grado 4: gangrena localizada, generalmente en talón ,dedos o zonas dista les del pie.
Grado 5: gangrena extensa.

Técnica
    Para evitar estas alteraciones es necesario llevar a cabo un buen cuidado de los pies:
Deberá realizarse un lavado diario de los pies, con agua templada (no superior a 37 ºC
Se usarán jabones neutros o de glicerina para el lavado.
La limpieza se realizará suavemente, evitando el uso de esponjas o manoplas muy ásperas.
El tiempo de lavado será corto. No es aconsejable mantener los pies en agua durante mucho tiempo.
Con respecto al secado de los pies éste será cuidadoso y se debe insistir en los espacios interdigitales.
Si la piel es muy seca o áspera se puede recurrir a cremas hidratantes.
Después del lavado se recortarán las uñas. Si éstas tienen tendencia a encarnarse o son frágiles el paciente acudirá al podólogo.
Si los dedos de los pies tienen deformidades anatómicas y unos comprimen a otros, se recomienda utilizar algodones entre ellos.
El calzado a utilizar deberá ser cómodo. Se utilizarán zapatos anchos, largos, blandos, ligeros y de cuero, de suela antideslizante y no demasiado gruesa. El tacón será bajo y la puntera no será muy estrecha ni muy ancha.

 

 

 

Se aconseja un uso gradual del calzado si éste es nuevo.
No es aconsejable el uso de zapatos abiertos.
Se utilizarán calcetines de lana o algodón y que no opriman los pies.
No se deben utilizar braseros, estufas, etc., ya que el calor excesivo produce una mala irrigación de los pies.
El examen de los pies se hará a diario, observando:
Color.
Temperatura.
Presencia de zonas de hinchazón.
Comienzo de ulceraciones.
Aparición de grietas.
Infecciones.