Técnicas psicoterapéuticas

11 de October del 2016

El Psicoanálisis y las terapias psicodinámicas
    El objetivo fundamental de la terapia psicoanalítica es la resolución de un conflicto intrapsíquico (oposición de exigencias internas contrarias). Para ello se establece una relación interpersonal entre el paciente y el terapeuta. En esta relación se tendrán en cuenta cuatro reglas fundamentales:
La asociación libre: El paciente debe expresar libremente todas las ideas y pensamientos que pasen por su mente.
La atención flotante: El terapeuta debe escuchar todo lo que dice el paciente sin dar más importancia a unos contenidos que a otros.
La abstinencia: La terapia avanza si se produce una demora o frustración en la gratificación de los deseos del paciente.
La neutralidad: El terapeuta no puede emitir juicios de valor sobre lo que cuenta el paciente.
    En la actualidad la terapia psicoanalítica ortodoxa cada vez se utiliza menos, debido principalmente a la larga duración del tratamiento (puede durar años). En su lugar han surgido las denominadas terapias psicodinámicas breves, que se basan en los mismos principios pero tienen una duración limitada, centrándose sólo en algún aspecto o problema concreto y no tratando de "reconstruir la personalidad en su totalidad. Además el paciente se compromete a realizar una serie de actividades entre una sesión y otra para practicar lo aprendido.
Terapias conductuales
    Las terapias conductuales surgen a partir de diversas teorías, siendo sus principales representantes Pavlov (1849-1936) con sus estudios sobre el funcionamiento neurológico, Watson (1878-1958) que empieza a considerar la Psicología como una ciencia experimental y objetiva cuyo campo de conocimiento es la conducta humana, y Skinner (1904-1990) que desarrolla el conductismo operante.
    El objetivo de las terapias conductuales es la extinción o reducción de una conducta inapropiada que perjudica al sujeto o bien la implantación de una conducta deseable que no estaba presente en su repertorio conductual.
    Entre las principales terapias conductuales podemos citar:
Desensibilización sistemática: Con esta técnica se pretende reducir la ansiedad en los casos de fobia.
Técnicas de exposición e inundación: Estas técnicas se utilizan para reducir o eliminar la ansiedad a través de la exposición prolongada al estímulo que provoca la ansiedad.
Técnicas aversivas: Su objetivo es la eliminación de conductas no deseadas o desadaptativas.
Técnicas operantes para aumentar la conducta: Con ellas se pretende conseguir el aumento de una conducta que ya existe o implantar una nueva, basándose en las teorías del condicionamiento operante. Algunas de estas técnicas son: reforzamiento, economía de fichas, moldeado y contratos de conducta.
Técnicas operantes para disminuir la conducta: Con ellas pretendemos disminuir la frecuencia o intensidad de una conducta desadaptativa o incluso extinguirla totalmente. Las principales son extinción, castigo, y reforzamiento diferencial.
Modelado: Se usa principalmente para implantar conductas en el repertorio conductual de un individuo. Esta técnica se denomina también aprendizaje observacional, pues el paciente observa y aprende las conductas de una persona que actúa como modelo. Se utiliza mucho para la adquisición de habilidades sociales.
El biofeedback: Utiliza una serie de instrumentos que proporcionan información sobre cambios fisiológicos, que al hacerse conscientes son susceptibles de control voluntario. Se pueden utilizar en trastornos de ansiedad, insomnio, trastornos sexuales, etc.
Terapias cognitivas
    El objetivo de tratamiento es siempre la conducta del sujeto, ya sea encubierta o manifiesta. Pero la diferencia con las terapias conductuales es que se orientan a identificar y modificar las cogniciones desadaptativas para lograr el cambio conductual.
    Las técnicas cognitivas son muchas y variadas pero se pueden agrupar en tres grandes bloques:
Técnicas racionales o de reestructuración cognitiva: Estas técnicas intentan identificar y modificar las cogniciones o pensamientos desadaptativos centrándose en las consecuencias negativas de dichos pensamientos sobre la conducta.
Técnicas para el manejo de situaciones evocadoras de estrés: Con ellas se pretende adquirir las habilidades básicas necesarias para enfrentarse con éxito a situaciones estresantes.
Técnicas destinadas al entrenamiento para el análisis y abordaje de problemas: Pretenden dotar al individuo de las habilidades necesarias para enfrentarse a diferentes problemas.