Urografía

10 de October del 2016

Concepto
    La UIV es la técnica de estudio de las vías urinarias, en la que, administrando contraste hidrosoluble yodado a través de la circulación venosa, puede verse el aparato urinario en función de la eliminación de dicho contraste a través del filtrado glomerular. La inyección del contraste se realiza en embolada para conseguir una concentración óptima en aproximadamente 15 minutos.
    La técnica se indica para multitud de lesiones y está totalmente contraindicada en casos de hipersensibilidad al yodo. También tiene una serie de contraindicaciones relativas como son:
Embarazo. Siempre que sea posible se debe de evitar la irradiación del feto. Las modificaciones fisiológicas que se producen durante la gestación, hacen difícil su valoración posterior, por lo que, cuando sea posible, deberá posponerse hasta que hayan transcurrido 4 meses desde el parto.
Mujeres en edad fértil. Cuando el embarazo es posible, se deben de realizar sólo en los 10 primeros días del ciclo menstrual, salvo indicación clínica en contra.
Antecedentes de reacción alérgica a los medios de contraste. Aunque no es una contraindicación absoluta, se deben valorar antes otros métodos diagnósticos. Si se hace imprescindible, se le aplicarán corticoides antes y después de la exploración. Se le coloca una vía intravenosa permanente y se prepara el equipo de reanimación.
Diabetes mellitus asociada a insuficiencia renal. Se asocia a una elevada incidencia de insuficiencia renal aguda después de la exploración.
Enfermedad tiroidea tratada con rádioisótopos de yodo. El medio de contraste puede bloquear su captación por la glándula.
Técnica
    La preparación previa se realiza según el protocolo existente para eliminar el gas intestinal, así como evitar la presencia de heces que puedan dificultar la visión de lesiones. En la actualidad, no está indicada la restricción hídrica de 24 horas, si bien es importante no ingerir nada en las 12 horas previas, para reducir la posibilidad de vómito como reacción al contrate. Es importante que el paciente realice una micción lo más completa posible, inmediatamente antes de la UIV, ya que la presencia de orina en la vejiga reduce su replección en el momento del contraste.
Proyecciones
    La primera radiografía durante el estudio es una preliminar, inmediatamente antes de introducir el contraste. Esta radiografía preliminar se tiene que realizar de todo el conjunto de la vía a explorar, incluyendo la sínfisis púbica.
    Las finalidades de la radiografía preliminar son:
Comprobar la posición y exposición correctas antes de la inyección del contraste.
Valorar posibles opacidades del interior de la vía, que se ocultarán posteriormente con el contraste.
Verificar si la existencia de gas intestinal hace precisa una tomografía.
Inmediatamente a la embolada del contraste se realizan radiografías siguiendo el protocolo que el servicio de radiodiagnóstico establezca. Aunque los protocolos pueden variar, vamos a referirnos aquí a uno de los más usados en nuestro medio.
 

Urografía intravenosa

    Mientras no se especifique lo contrario, se entiende que todas las radiografías son con el paciente en decúbito supino y en inspiración completa.
Fase de nefrograma. El contraste llega a la arteria renal en 15 segundos aproximadamente. En este momento se realiza una radiografía, solamente de la zona renal, para registrar la máxima concentración en los túbulos proximales que aparecen totalmente opacificados. Aunque no existe UIV estándar, es frecuente la compresión de los uréteres para la realización de las placas siguientes. La compresión no debe ser sistemática, ya que está contraindicada en caso de obstáculos en la vía excretora.
Cinco minutos después. Se realiza una radiografía del área renal. Se requiere un aumento en los mAs. En esta radiografía se delimitan los sistemas pielocaliciales.
A los quince minutos de la inyección. Los sistemas pielocaliciales y los uréteres están dilatados por el contraste.
A los veinte minutos. Se realiza una placa de toda la longitud de las vías (35 x 43), inmediatamente después de cesar la compresión abdominal, para delimitar uréteres y vejiga.
Radiografía postmiccional. Inmediatamente tras la micción del paciente. Con película de 10 x 24, con el tubo en ángulo caudal de 15 grados y centrado a 2,5 cm por debajo de las espinas ilíacas anterosuperiores.
Radiografías adicionales
    Para demostrar una posible estenosis (disminución del calibre) de los cálices, se pueden realizar placas en proyección oblicua a los 15 minutos.
    La radiografía postmiccional puede ir precedida por una premiccional. La compresión que la próstata provoca sobre la base de la vejiga se aprecia mejor con una angulación craneal del tubo de 30° y centrando a 5 cm por debajo del borde superior de la sínfisis.
Variantes de la UIV
    En el embarazo, cuando está avanzado y la exploración es imprescindible, se realizan sólo dos radiografías, la preliminar y otra en bipedestación a los 30 minutos de la inyección de contraste y sin aplicar compresión abdominal.
    En los casos de insuficiencia renal crónica, pueden ser necesarias radiografías retardadas de hasta 24 horas para ver los uréteres.
    También es habitual la realización de UIV en pacientes postrasplantados.
    Cuando el trasplante ha sido realizado en el lado derecho, la radiografía preliminar se practicará en posición oblicua posterior derecha, mientras que si ha sido realizado en el lado izquierdo, se practicará en posición oblicua posterior izquierda.
    Se toman radiografías tras la inyección y a los 5, 10 y 30 minutos, así como una última postmiccional.