Supraglotitis y epiglotitis aguda


Supraglotitis y epiglotitis aguda








La supraglotitis aguda consiste en la rápida aparición de una inflamación de las mucosas que compromete la porción supraglótica de la laringe por encima de las cuerdas vocales verdaderas, abarcando la epiglotis, pliegues ariepiglóticos, faringe y cartílago aritenoides. Este proceso puede causar obstrucción aguda de las vías aéreas altas.

ETIOLOGÍA

La epiglotis y la inflamación de los tejidos blandos circundantes son producidos habitualmente por Haemophylus influenzae (más del 90% de los casos). Ocasionalmente son debidas a al H. parainfluenzae a estreptococos. Es más frecuente en niños (entre 3 y 7 años) pero se puede presentar a cualquier edad. También se relacionan con este proceso los virus de la parainfluenzae adenovirus, neisseria no patógena y el virus sincitral respiratorio.

FISIOPATOLOGÍA

Los agentes infecciosos desencadenan una respuesta inflamatoria aguda con aparición histológica de leucocitos polimorfonuecleares, edema , eritema y abscesos submucuoso de las estructuras en la parte superior de la laringe.

El desarrollo de una epiglotis puede causar una obstrucción total de las vías respiratorias que depende de la velocidad con que se establece la respuesta inflamatoria y del diámetro de las vías respiratorias. De allí, que sea el proceso mas grave en los niños que en los adultos.

Es posible que las estructuras menos fijas se edematicen, plegándose sobre la abertura glótica, causando así la obstrucción . Contribuyen también las secreciones acumuladas en un orificio glótico parcialmente comprometido. Además, las estructuras supraglóticas son muy sensibles a los estímulos, lo cual puede motivar un laringoespasmo reflejo. Finalmente, la insuficiencia respiratoria, como consecuencia del aumento del esfuerzo ventilatorio, puede ocasionar un paro respiratorio.

DIAGNÓSTICO

Los síntomas recuerdan los de los abscesos amigdalinos y faríngeos: dolor en faringe (en el 80% de los pacientes), trismo y disfagia. Es característica la odinofagia, la fiebre y demás signos de infección sistémica. A medida que evoluciona el proceso, el paciente presenta babeo, ronquera, voz apagada, tos seca, estridor y distrés respiratorio.

No se debe intentar la visualización de la epiglotis, excepto por alguien especialmente entrenado y utilizando un equipo de urgencia adecuado para tal efecto. Habitualmente, el diagnóstico se establece mediante la historia clínica y las radiografías laterales de cuello. La utilización de un bajalengua puede desencadenar una obstrucción completa de la vía aérea.

Radiografía lateral de cuello. Se obtiene el estudio radiográfico de tejidos blandos del cuello con el paciente en posición sedante, pudiéndose observar la inflamación de la epiglotis con desplazamiento posterior de la misma. A menudo existe edema en las partes blandas prevertebrales. La sensibilidad de las radiografías laterales de cuello en los adultos es del 90%.

Leucograma. Habitualmente los leucocitos superan la cifra de 10.000 (típicamente 15.000 o más) con desviación a la izquierda.

Cultivos de faringe. No se deben tomar cultivos de faringe por el riesgo de desencadenar una obstrucción completa de la vía aérea. Se aconseja recoger las secreciones faríngeas y bucales y realizar cultivo de las mismas.

Diagnóstico diferencial. Se incluyen el crup y el absceso periamigdalino. El crup está precedido por una infección respiratoria superior y tiene un comienzo súbito (habitualmente matutino) con tos «perruna» y estridor. El absceso periamigdalar suele ser unilateral y está precedido por amigdalitis. Otros diagnósticos diferenciales son el cuerpo extraño, el angioedema, el absceso retrofaríngeo y la difteria. Esta última se caracteriza por la presencia de una membrana gris negruzca con edema en el itsmo de las fauces.

TRATAMIENTO

Preferiblemente el manejo de estos pacientes lo debe hacer el otorrinolaringólogo con asistencia del anestesiólogo.

El paciente debe permanecer sentado y se le debe administrar oxígeno humedificado mediante mascarilla. En los niños, con alto riesgo de obstrucción repentina, se hace necesario la intubación nasotraqueal, tan pronto sea posible, en el quirófano.

En los adultos, en quienes es menos frecuente la obstrucción de las vías aéreas, es útil la hospitalización en la unidad de cuidados intermedios hasta que disminuya la inflamación de la epiglotis. Los antiinflamatorios como los esteroides, pueden ser eficaces. Una vez obtenidas las muestras de sangre y las secreciones faríngeas se trata al enfermo con 100 a 200 mg/kg/día de ampicilina por vía IV administrando cada 6 horas, en su defecto, cloranfenicol 100 mg/kg/día cada 6 horas, o cefotaxime 200 mg/kg/día.

LECTURAS RECOMENDADAS

Breese Hall C, Douglas R. Influenza and infections of the trachea, bronchi and bronchiolis. En: A Practical Approach to Infections Diseases. Third Edition.

Edited by RE Reese and RF Betts, USA, 1991

Lopera WD. Agentes antimicrobianos. En: Manual de Terapéutica. Séptima Edición. Fundamentos de Medicina.

Corporación para Investigaciones Biológicas, Medellín, 1995

Mayo Smith MF, Hirsch PJ, Wodzinski SF. Acute epiglottitis in adult

N Engl J Med 314:1133, 1986